Y yo,
que disfruto
tanto
de los placeres mundanos
como elevarme
hasta el cielo arrebolado.
Y yo,
que vivo de resacas
y quiero besar y recostarme
sobre cada nube.
Y yo,
que me entrego
a cuerpos
y al universo.
Y yo,
que me enojo
y me alegro
de no tener-te.
Y yo,
que genero
cementerios de colillas
y como hojas
frescas y crudas
en las ferias
Y yo,
que espero tanto
y espero nada
Y yo,
que lo sé todo
y no sé nada.
Y yo,
que vivo de recuerdos
mientras me gozo
en el presente.
Y yo,
que me enojo
por la mañana cuando los pájaros me despiertan
y le cierro los ojos al sol
porque me molesta
y me emociono
por cada vida
y flor nueva,
y lloro cuando veo el mar.
Y yo,
humana,
de tanto sentido común,
que entiendo gramática,
de psicología barata,
y de lógica,
tanto como de astrología,
y metafísica.
Y yo,
que me contradigo
en lo que
pienso,
siento,
hago
mientras acaricio el pasto.
Y yo,
que tomo café,
uno tras otro
esperando
mi muerte,
viviendo,
penamente
y
felizmente.
miércoles, 8 de noviembre de 2017
Vivo. Esperando mi muerte.
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