martes, 21 de noviembre de 2017

Say no more.

No sé cuando
me voy a morir.
Sé que no será pronto,
porque estoy cansada.
Y tengo la hipótesis
de los que ya están cansados
viven un montón.
No sé cuando
el sueño americano
de la casita,
los críos,
el perro
vendrá por mi
y no sé si yo diré que sí.
No sé cuando
volveré a beber vino de tu boca.
No sé cuando
escribiré algo que me guste
tanto como lo que leo.
No sé cuando
habrá estabilidad.
No sé tampoco
si la quiero.
No sé cuando
el mozo me registrará.
A veces siento que nadie me registra.
Fantasma que vive con los mortales,
renace ya.
Hace frío de otoño
en una mañana de primavera.
Tengo en el estómago,
todo el miedo,
toda la ansiedad,
todo el dolor
de este mundo.
Tengo en la cabeza,
toda la paranoia
con la que te atormentas.
Tengo en el sexo,
todo el placer
de devorar un libro nuevo.
Tengo en las venas,
toda la adrenalina
de quién roba por primera vez.
Un pibe hermoso
pide apagar su cigarrillo
en el cenicero que está en mi mesa.
"Quedate",
hubiese dicho.
Pero no estoy ebria.
Entran más y más personas
al café donde escribo y leo
me molestan.
Tomo el último trago de agua,
me voy.

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