Nuestro amor
me da tanta pena
como una canción navideña.
Nuestro amor
me da tanta pena
como los vasos de plástico
a la salida del boliche.
Nuestro amor
me da tanta pena
como el amanecer y el sol
después de una fiesta.
Nuestro amor
me da tanta pena
como a ese abuelo que nunca visitan.
Nuestro amor
me da tanta pena
como los reclames de la tv
los fines de semana.
Nuestro amor
me da tanta pena
como pueblo chico.
Nuestro amor
me da tanta pena
como la mirada de un perro cocker.
Nuestro amor
me da tanta pena
como los domingos siete pm.
Nuestro amor
me da tanta pena
como la gente que trabaja en oficina.
Nuestro amor
me da tanta pena
como la comida que sobra en los cumpleaños.
Nuestro amor
me da tanta pena
como todas tus melodías.
Nuestro amor
me da tanta pena
como escuchar Charly García.
Nuestro amor
me da tanta pena
como los trajes y corbatas.
Nuestro amor
me da tanta pena
como saber que hay tantos sitios
que no conoceré.
Nuestro amor,
me da tanta pena
como el olor a encierro
de las casas de los ancianos.
Nuestro amor
me da tanta pena
como los bares viejos,
las casas abandonadas,
el andar pausado de quien espera,
la música clásica,
las películas independientes,
que aunque me encanta,
me da pena.
Como nuestro amor,
que me da
pena.
sábado, 25 de noviembre de 2017
Canción navideña.
martes, 21 de noviembre de 2017
Say no more.
No sé cuando
me voy a morir.
Sé que no será pronto,
porque estoy cansada.
Y tengo la hipótesis
de los que ya están cansados
viven un montón.
No sé cuando
el sueño americano
de la casita,
los críos,
el perro
vendrá por mi
y no sé si yo diré que sí.
No sé cuando
volveré a beber vino de tu boca.
No sé cuando
escribiré algo que me guste
tanto como lo que leo.
No sé cuando
habrá estabilidad.
No sé tampoco
si la quiero.
No sé cuando
el mozo me registrará.
A veces siento que nadie me registra.
Fantasma que vive con los mortales,
renace ya.
Hace frío de otoño
en una mañana de primavera.
Tengo en el estómago,
todo el miedo,
toda la ansiedad,
todo el dolor
de este mundo.
Tengo en la cabeza,
toda la paranoia
con la que te atormentas.
Tengo en el sexo,
todo el placer
de devorar un libro nuevo.
Tengo en las venas,
toda la adrenalina
de quién roba por primera vez.
Un pibe hermoso
pide apagar su cigarrillo
en el cenicero que está en mi mesa.
"Quedate",
hubiese dicho.
Pero no estoy ebria.
Entran más y más personas
al café donde escribo y leo
me molestan.
Tomo el último trago de agua,
me voy.
miércoles, 8 de noviembre de 2017
Vivo. Esperando mi muerte.
Y yo,
que disfruto
tanto
de los placeres mundanos
como elevarme
hasta el cielo arrebolado.
Y yo,
que vivo de resacas
y quiero besar y recostarme
sobre cada nube.
Y yo,
que me entrego
a cuerpos
y al universo.
Y yo,
que me enojo
y me alegro
de no tener-te.
Y yo,
que genero
cementerios de colillas
y como hojas
frescas y crudas
en las ferias
Y yo,
que espero tanto
y espero nada
Y yo,
que lo sé todo
y no sé nada.
Y yo,
que vivo de recuerdos
mientras me gozo
en el presente.
Y yo,
que me enojo
por la mañana cuando los pájaros me despiertan
y le cierro los ojos al sol
porque me molesta
y me emociono
por cada vida
y flor nueva,
y lloro cuando veo el mar.
Y yo,
humana,
de tanto sentido común,
que entiendo gramática,
de psicología barata,
y de lógica,
tanto como de astrología,
y metafísica.
Y yo,
que me contradigo
en lo que
pienso,
siento,
hago
mientras acaricio el pasto.
Y yo,
que tomo café,
uno tras otro
esperando
mi muerte,
viviendo,
penamente
y
felizmente.
miércoles, 25 de octubre de 2017
Cuerpes.
Los cuerpos
no se olvidan
de lo sentido.
Mucho menos
del ser amado
que uno amó.
Los cuerpos
no pesan tanto
por la carga
de mudanzas
o de grasa adherida
más bien
por lo heredado
y lo aprendido.
Los cuerpos
sudan de victorias
y de fracasos,
de intervalos
y de grandes saltos.
Los cuerpos
con el tiempo
adquieren grietas características,
que en la penumbra
y en medio del orgasmo
se dejan ver.
martes, 12 de septiembre de 2017
12 de septiembre, sí sePtiembre
Soy intolerante al dolor. Ahora mismo quiero llorar, tengo un dolor muy fuerte en la cintura que no logro detectar si son los riñones o un mal movimiento, espasmo muscular. Quiero a mi madre ahora mismo. Agonizo. Sufro de hipocondría y otros males contemporáneos. Dame ese remedio. No me leas el prospecto que seguro empiezo a generar los efectos secundarios. Agonizo. ¡Ahhh! Soy intolerante al dolor físico. Prefiero mil veces que me duela el corazón, mi alma, que ya están curtidos y acostumbrados a las puñaladas, no así mi cuerpo. Mi vehículo de un metro cincuenta y monedas que se desplaza por ese trozo de tierra. Estoy en una cafetería. Voy a pedir más café y voy a quedar más acelerada, para así olvidarme de este dolor y empezar a pensar como calmar mis nervios, mi ansiedad. En fín, mi neurosis.
Si muero, acordate de regar las plantas. De donar toda mi ropa. De regalarle libros a mi hermana. De leer en voz alta alguno de mis poemas. Y de tomar mucho pero mucho vino.
lunes, 11 de septiembre de 2017
La espera.
Estuve
esperando
tu llamada.
Y vos
solo
me envias
una foto
de tu gata.
¿Cómo lo interpreto?
Solo quiero
desintegrarme
en tus sábanas,
oler la nicotina
de tu piel,
recitarte poemas,
entrelazar las almas,
acariciar
la fragilidad
de los cuerpos
desnudos,
saborear
tu sexo,
sonreír reiteradas veces,
quedarme dormida.
Volver
a mi casa.
domingo, 13 de agosto de 2017
Nitram.
[Vos,
seguís
en una parte
de mí,
aunque pase
el tiempo.]
A vos.
Sí, a vos.
Como me gusta nombrarte.
Con que facilidad dejo caer tu nombre.
Con que facilidad te recuerdo.
Recuerdo tu aroma, tu piel.
Tu piel. Aunque ya no te vea, la tengo impregnada en mi piel. Piel que ya ha recorrido otras pieles, otros cuerpos. Piel herida y curada. Piel en la cual ya han besado, mordido, acariciado otros, otras. Piel en la cual, otros ya han dejado su aroma, su transpiración. Piel en la cual otros ya han acabado. Pieles con las que también soy feliz. Pero, porque siempre hay peros, de alguna forma, tu piel sigue estando en la mía aunque haya pasado tanto tiempo. Y aunque siga pasando, tu piel sigue en la mía. Así, como tu nombre en mi cabeza.
Y cada vez que puedo, te nombro.
Bajito, despacito, en silencio.
Como me gusta nombrarte. Con que facilidad dejo caer tu nombre en cada vaso de cerveza, en cada café, en cada ida y vuelta de mate, en cada cigarrillo, en todas las botellas de vino, en cada pañuelo, en cada polvo.
Con que facilidad dejo ver que tu nombre sigue en mi piel y tu piel en mi mente, y tu nombre en mi mente y tu piel en mi piel.
Con que facilidad le pregunto a la gente como se llama, para por lo menos, tener una excusa de nombrarte, recordarte, bien alto. Y no sabes la felicidad que me da cuando el mozo que me cae tan bien, tiene tu nombre. Y le pido una cerveza tras otra, y lo nombro. Te nombro.
Entonces me acuerdo de tu piel. Tu piel que todavía la siento adentro mío.
Ahora apareciste.
Como un rayo azul.
El azul me tranquiliza, porque me recuerda al mar. Y el mar me serena y me hace llorar de felicidad. Recordando que soy todo y nada.
Y ahora tu piel es azul. Tu sonrisa sigue siendo la más linda. Y quiero otras pieles, y me gustan otras pieles. Y quiero otros nombres, y me gustan otros nombres. Pero aún así, tu piel debe de ser mi favorita.
Como me gusta nombrarte de cerca, como me gusta tocar tu piel.
jueves, 22 de junio de 2017
Espejo.
Me basta con mirarme al espejo para saber que estoy sola.
Que nací sola. Como todos.
Porque solos nacimos y solos moriremos. Y solos, pasamos gran (casi toda) fracción de nuestra vida.
Me basta con mirarme al espejo para saber que soy una adolescenta eterna y no una niña eterna. Mi niña murió hace mucho pero la que sigue viva es mi adolescenta. Que todo lo adolesce. Que todo lo vive con gran intensidad. Que ama con la misma intensidad con la que odia/se enoja. Que ríe con la misma fuerza con la que llora.
Me basta con mirarme al espejo para saber que no soy eso que veo. Y que ven.
Que todo eso, es solo una gran y notable decoración. (Os guste o no). Que el delineador negro y siempre corrido, que la boca siempre pintada de naranja o fucsia, que tanto aro, que tatuaje, que toda esa ropa colgando que parece no tener acomodo ni armonía, que todos los pelos por aquí y por allá al mismo tiempo, no llega a expresar (o sí) ni un octavo de lo gran destruido, dulce y frágil de mi corazón.
Que el pobre tiene moho ya, de tan cerrado en pequeñas cajitas, una adentro de la otra, cual la mamushka. Que cuando se abre el candado, van cayendo telarañas como ese baúl repletos de libros que nunca leí. Que tiene espinas, que 'ta oxidado ya. Que lo intento curar como puedo. A veces con más lamentos y renace así, como el ave Fénix. Que lo curo con mucho vino y otras drogas que no sé ni nombrar.
Me basta con mirarme al espejo para saber que te sigo extrañando.
Y que te espero.
Sí, te espero.
No sé muy bien dónde, ni porqué, pero te espero.
Te espero como quien espera al 104 pasada la medianoche. Por el simple hecho de esperar.
Te espero adentro. Ahí, bien adentro, en el fondo, en lo más profundo. Ahí adentro, donde todo sucede, explota y pasa.
Te espero, aunque sea en el recuerdo de un amor incomprendido, inestable, inaceptable, inadmisible, inaguantable, indomable, inevitablemente tóxico y todo lo 'in' que se te pueda ocurrir,
a pesar de ser tan out.
Me basta con mirarme al espejo para ver que mis ojos estallan de negro y son puro rojo.
Rojo.
Rojo, intensidad.
Intensidad, ira.
Ira, fuego.
Fuego.
Mis ojos están prendidos fuegos.
Me miro al espejo y no sólo mis ojos son fuego, también mis brazos, mis muñecas mis manos. Mi espina dorsal. Mi lengua, mi boca, mi vagina, mi axila, mi sexo, mi verborragia, mi.
Mi toda yo, ¡está prendida fuego!
Ardo. Ardo. Ardo. Quemo. Quemo. Quemo.
Me basta con mirarme al espejo para saber que debería ir a terapia. Ir, empezar. Pero prefiero comprar mucho vino y reír y llorar y reír y llorar y escribir y llorar y llorar y escribir y escribir y reír y reír y gritar y caer y vomitar y reír y llorar y escribir.
Me basta con mirarme al espejo para saber que soy y no soy todo eso. Esto.
Me basta con mirarme al espejo para saber que soy infinita.
jueves, 25 de mayo de 2017
Paleta de colores.
y tus colores.
Tu cuerpo celeste reposando sobre las hojas del otoño.
Tus venas cuando sobresalen, son naranjas.
La intensidad, incandescente de tu mirada.
Tus lunares ocre.
Tu corazón poético, añejo, punk, lastimado y curado. Debe de ser negro o marrón.
El azul petróleo de tus tatuajes gastados.
Tus labios amaranto. Tu lengua tibia y dulce escarlata.
Tu sonrisa amarilla.
Tu voz carmesí.
Tu mente índigo,
pensamientos violetas vuelan por allí.
De palabras ámbar.
Tus manos (A)doradas,
las quiero para mí.
Tu sudor,
tu saliva,
tu semen,
placer cuando caen sobre mi cuerpo amatista.
La malva de tu calma.
Tus sentimientos jade.
Gusto del plateado de tu pene erecto.
El azul marino de tus nervios.
Tus suspiros,
tan lavanda.
Me autocoloreo si te veo.
domingo, 5 de marzo de 2017
Recomendando.
Te lees algo de Inverso, por algún motivo te acordas de Victor y vas en busca de su blog. Por algún motivo vas de una a esta entrada.
"Como puede ser
Victor es mi amigo de rulos mágicos, bello y con camisas mega chulas, y además escribe mega lindo. Los invito a leer-lo.
Atte: Bela. La chica verborrágica. La chica polaroid.
martes, 7 de febrero de 2017
Los olvidados. Los recordados.
También pesan los huesos, que aunque se quemen pesan.
Pesa para bien y para mal, pesa en el amor y en el
embarazo, pesa en la muerte."
Edda Fabbri.
Todas.
Todas las mañanas de frío.
Todas las noches frías.
Todos, todos los veintisiete de junio.
Todos los ríos contaminados,
todas las playas sucias.
Todas las mesas sobre la ventana de todos los bares.
Todos los cortados y todas las medialunas sin terminar.
Todos los desayunos de un niño que quedaron a la mitad.
Todas las cicatrices, todas.
La(todas) soga(s) sobre algún(os) cuello(s).
Todos los que se escaparon a 'las europas'.
Todas las fotografías de una polaroid,
que ahora están gastadas,
porque las agarró el sol
y la lluvia,
porque nadie las cuidó,
porque no había nadie para cuidarlas.
Todas las plantas marchitas.
Todos los abortos.
Todos los escondites
y todas las atrapadas.
Todos los poli-ladron.
Todas las canciones de niños para adultos.
Toda la ingenuidad.
Todos los llantos.
Todos los gritos.
Todas las resacas.
Todas las tardes de soledad de todos los domingos.
Todas las dudas.
Toda nuestra melancolía.
Todas las mujeres,
todos los hombres,
todos los niños.
Todas las frases
con trasfondo "por un mundo mejor".
Todas las muertes.
Todos ¿dónde están?
A todos nos pesa
Ayer, hoy, mañana
Las muertes de ayer,
las muertes de hoy.
Imposible que no te pese el cuerpo.
Imposible que no te pese el andar.
jueves, 12 de enero de 2017
vos punto yo
te desvelabas
me desvelaba
así,
siempre juntos
y separados
así,
siempre vos
y yo
siempre yo
y vos
así,
siempre tan
al otro renglón
cuando vos querías café, yo té
y viceversa
cuando a vos se te daba por soñar un futuro con nuestros hijos
yo me reía en tu cara
cuando fantaseaba con que estaba embarazada
vos prendías otro pucho, en mi cara
cuando vos vaso medio lleno
yo, vaso medio vacío
y viceversa
así,
siempre cuando vos
siempre cuando yo
cuando solicitabas un abrazo,
te gritaba que me acabaras en la jeta
cuando me acurrucaba en tu falda cual gata en busca de calor
me agachabas la cabeza hasta tu pene
y yo lloraba
y vos no entendías
y silencio
y vos llorabas
y yo me reía
y vos no entendías
y yo tampoco
pero decía que sí
porque siempre
así,
siempre cuando vos
siempre cuando yo
miércoles, 11 de enero de 2017
Poem. Punk. Porn.
entre bibliotecas perdidas,
desconocidas
atrapame
entre Inverso y Pizarnik
seducime
lentamente entre estanterías
lameme el cerebro
con pequeñas estrofas
desnudame
hoja por hoja
atame las manos
con palabras
acariciame el alma
con todo tu texto
subime a la maquina de escribir
y llename de tinta
espacio
y volverme a escribir
espacio
y volveme a escribir
¡espacio
y volveme a escribir!
morfame
a versos
escupime
toda tu verborragia
recitame mas palabras
si te lo pido
llename
de poesías
de nuevos versos
acabemos
en el suelo
con ropa
y despiertos
martes, 10 de enero de 2017
Uru Guay
Como no amar Uruguay. Con un sol que te insola y un frío húmedo que te penetra los huesos. Con tanto cielo y tanto mar. Con tanto día nublado. Que bizarrear hasta el punto que te echen pero beber birra fría. Que podes ser Evita Perón por una noche y todos te aplauden. Que en el país "adelantado" pro, legal hasta tu vieja, todavía hay cyber funcionando a full y videoclub. Que entre tanto y tanta queja siempre hay fiesta, siempre hay música. Música. Tenemos más músicos que personas en Uruguay. Que los domingos son de resaca de todo tipo de sustancia y/o emoción. Que siempre hay un plato más para agregar si a otro le falta el pan. Que entre tanto suicido, bolsa y whisky, explotan poetas. Que la melancolía, nuestra genética. Lo llevamos en la cédula/célula. Idiosincrasia. Uruguay te amo. Nunca me dejes