Sí, es verdad
que soy extremadamente atropellada
y llevo puesto hasta la brisa que recorre
toda mi casa.
Es verdad
que tengo el sueño liviano
como una pluma,
y denso como Avenida dieciocho de Julio a las diecinueve horas.
Que me despierto enredada entre las sábanas
y los mambos
que dejé colocados sobre la almohada.
Sí, es verdad
que no se me entiende cuando hablo
excepto cuando estoy gritando mi verdad.
Que se me traba la lengua,
que me expreso mejor escribiendo-te.
Que el whisky desata mi ira.
Que mis ojos son grandes,
porque no me quiero perder de nada
y que se expanden cuando cogemos.
Sí, es verdad
que me quejo mucho.
Que soy una caldera hirviendo.
Que me gustan los cambios
con el mismo miedo que los transcurro.
Que siempre voy a querer café.
Que postergo todo.
Inclusive, la vida que deseo.
Sí, es verdad
que estoy repleta de errores.
Que me reprimo el cariño que siento.
Que me cuesta el expresar.
Pero también es verdad,
que te pienso por las noches.
Que te dejo un lugarcito en este colchón deteriorado de una plaza.
También es verdad
que en algún desayuno,
te pensadesayuné.
Que espero tu mensaje.
Que tengo borradores
con declaraciones de amor.
Porque también es verdad
que aunque siempre me la juego
y voy de frente
también tengo miedo.
Acercarme.
Y que me sople el viento.
O que me soples vos.
O que el viento te sople.
Porque también es verdad,
que te quiero.
Que disfruto tu compañía.
Que me encanta cuando cogemos.
Que alguna vez
te nombré
en algún sueño.
Y en medio de Avenida dieciocho de Julio pleno diecinueve horas.
miércoles, 26 de septiembre de 2018
También.
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