martes, 20 de octubre de 2020

Monólogo.

Espejo. Monólogo frente al espejo.

Hola, cómo estás?
Nada, estuve pensando en vos. Hace tiempo que no hablamos, frente a frente. Nada, quería saber como andabas, en que andabas. Si seguís con tus proyectos, con tus ganas de conocer y vivir en Barcelona. Siguen los ataques de pánico? Si dormís bien de noche... Por acá sigue todo más o menos igual desde que dejamos de hablarnos, bueno, en realidad no. Han cambiado muchas cosas. Me mudé, sí, por cuarta vez desde la casa de mi abuela. Ya sabés, nunca fueron fáciles las convivencias y también, aunque soy muy Tierra también soy muy aire, más bien viento, más bien agua y necesito moverme, movimiento, sino siento que muero. Ya sabés todos los lugares y ningún lugar es el mío, sigo esperando/creando mi casa que ya va a llegar. Esa que siempre te conté e imaginamos alguna vez. La casita antigua de que siempre hablamos, repleta de cuartos donde pueda albergar a todxs lxs amigxs, a todxs lxs fantasmas en armonía, mil gatxs, y donde la azotea sea tan grande como la casa y por fin no se me mueran las plantas. Uff, que fastidio lo de las plantas! A vos también se te morían. Se te siguen muriendo como a mí? El otro día pasé por esa callecita que tanto nos gusta, nos gustaba, me gusta, bueno, no sé, a mí me sigue gustando y se me vinieron tantas imágenes, recuerdos, canciones, frases. Te acordás de cuál te digo? Bueno, viste que sigo verborragica como siempre y me cuesta un montón concentrarme en un solo tema, el cerebro me sigue disparando una cosa con la otra. Por ejemplo, ahora con lo de la callecita y los recuerdos, las imágenes se me vino arroz con leche, que siempre fue una caricia para nuestra panza. Directo a cuando vivía con la abuela y estaba triste o mal de amores y la abuela me hacía avena o arroz con leche para que "por lo menos tenga algo en el estómago". Sigo verborragica y se me sigue trabando un poco la lengua cuando hablo, porque la ansiedad que manejo es increíble, igual estoy aprendiendo hablar más despacio y a enojarme un poco menos como vos me dijiste más de una vez. Lo estoy intentando, no soy una mujer nueva, todo lo contrario, empecé terapia y me tiene en la orilla revolcandome con las emociones. Y ya sabés lo que me cuesta revolcarme en ellas, ahora estoy aprendiendo a abrazarlas un poco más, con un poco más de dulzura y dejar que otrxs abracen también. Vos nunca fuiste de abrazar, ahora que recuerdo! Cómo te costaba el abrazo! Yo, sin embargo, ahora abrazo, adoro el abrazo, lo fui aprendiendo con el tiempo y gracias a dos grandes amigas. Seguís con tus proyectos en mente y poco en acción? Ja, perdón! Es que siempre soñaste con los ojos bien abiertos pero te cuesta un montón llevarlos a cabo. O por miedo. Siempre tuviste miedo. En eso creo que seguro seguimos iguales. Y con lo del insomnio seguro que también. Lo que te costó contarme todo eso que tenías guardado bien adentro tuyo, me acuerdo que dijimos que era como que estaba en una cajita adentro de una cajita, adentro de una cajita, cual mamushka y le pusimos a todo eso cajimushka. Recuerdo también que fue en una noche de gran insomnio. Por lo menos esa noche se liberó toda una información para ser lo que somos un poco hoy...

Todo esto fue escrito para mi otrx yo.